Llega en tren a Monistrol y decide si subir por el cremallera o encarar sendas empinadas entre ermitas y rocas doradas hasta Sant Jeroni. Evita aglomeraciones empezando temprano, lleva agua abundante y protege rodillas en el descenso. El horizonte compensa cada paso y cada escalón.
Desembarca en Baixador de Vallvidrera y enlaza bosques frescos con balcones urbanos siguiendo señales claras hasta el Tibidabo. El trazado combina sendero y pista, permite desvíos panorámicos y conexión con transporte al final. Perfecto para tardes largas, principiantes motivados y entrenamientos constantes sin alejarse de la ciudad.
Desde Sitges, un camino litoral recorre calas y pliegues calcáreos del Garraf antes de internarse entre viñedos y masías hacia Vilanova. Vigila oleaje y calor, respeta áreas protegidas y calcula agua necesaria. Trenes en ambos sentidos simplifican cerrar el día con un helado frente al mar.

Un sábado, compartimos termo y risas con dos excursionistas italianos en el primer tren a Monistrol. La niebla nos escoltó hasta media ladera y, de pronto, se abrió como telón: campanas sonando, agujas doradas y la certeza de haber amanecido en el lugar correcto.

En Cercedilla cayó un chaparrón inesperado y terminamos secando calcetines junto al radiador de un bar antiguo. El camarero nos sugirió una variante por pinar cerrado, evitamos el viento de la cuerda y volvimos sonrientes, con chocolate caliente y una historia más para recordar.

Una incidencia retrasó el tren de regreso en Sagunto y aprovechamos para subir al castillo al atardecer. El puerto se encendió, las estrellas aparecieron antes de lo previsto y terminamos compartiendo bocadillos, mapas y promesas de nuevas salidas con desconocidos que ya no lo eran.
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